martes, 23 de marzo de 2010

susurramelo al oído...


Era de noche, llovía, a Ana le encantaba la sensación en el aire, la pesades, el tiempo que corre mas lento, la oscuridad y aquel ruido de las gotas de agua callendo del cielo, mojando su casa, su ventana, su intimidad...su sueño.
Parada al lado de la ventana miraba las gotas caer lentamente, como pequeñas lágrimas del cielo tristes como aquella noche, en la que Raúl había salido por la puerta de un portazo sin decir palabra. Pero no hizo falta porque lo que dijo minutos antes fue suficiente para una noche. la lluvia empezó después de que el se marchase, como queriendo expresar los sentimientos de Ana, su tristeza y su amargura.
Esta noche Raúl no volvería a casa, mientras Ana, no dormiría pensando en la pequeña discusión que se fue de las manos y termino por herirla en el fondo de su alma.
si tenia suerte se quedaría dormida en el sofá viendo la teletienda y soñaría con todas aquellas cosas que le habría encantado que Raúl le susurrara al oído, lloraría de tristeza por la ausencia de aquellas palabras nunca pronunciadas, la desilusión de estar sola en el sofá, llorando y viendo la teletienda en la madrugada esperando a que Raúl volviera.
Sintió miedo, miedo a la soledad a que no regresara, al abandono. Dependía de su amor, de su cariño, de su presencia, dependía de su tiempo...Era dependiente de el.
Ana tomo la decisión de salir a caminar bajo la lluvia, para que el agua ahogara su tristeza y su miedo.Encendió un cigarrillo en el portal y espero hasta que se consumió, salio sin abrigo, al descubierto para mojarse, empaparse, miro al cielo y dejo que la lluvia mojase su rostro, bañase su dolor.

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